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Guía orientativa para el trabajo de sensibilización y lobbing En las siguientes páginas intentamos facilitaros un esquema con datos y argumentos que puedan ser de interés a la hora de preparar una charla, enfrentarse a un periodista, un político, un consumidor, en una tertulia, rueda de prensa, entrevista...... Esta guía orientativa nos puede servir para adelantarnos a preguntas complejas o comprometedoras que nos puedan venir, y tener respuestas "en carpeta o mente". El último censo de datos sobre la dimensión comercial del Comercio Justo en el Estado español se llevó a cabo en el año 97, censo que nos dio un volumen comercial de unos 700 millones de pesetas. No hay datos actualizados disponibles. Pero sí podemos constatar un crecimiento paulatino del volumen comercial, con una tasa de crecimiento anual de un 15-20% mínimo, un dato que nos daría en estos momentos un volumen comercial de alrededor de 1.000 millones de pesetas para el conjunto del Comercio Justo aquí. Según un estudio europeo, el Comercio Justo tiene un techo natural de una cuota de mercado de un 15%, que sería la cuota de consumidores sensibilizados y responsables, dato que estamos muy lejos de alcanzar aquí aún. Es un dato sin lugar a duda esperanzador aunque no sea un dato optimista. Teniendo en cuenta el potencial de Comercio Justo por un lado, y la escasa implantación aquí aún, es de esperar que quedan por delante muchos años de crecimiento. Un problema que dificulta la mayor implantación es el grado de sensibilización del consumidor, ya que tenemos que partir de un consumidor que dispone de poca información, poca disposición o pocos medios. En resumen, sin pecar de optimista, el futuro es esperanzador. Por comparación con otros países europeos, ¿en qué lugar nos encontramos? Si partimos del mapa de Europa, y de aquellos países donde el Comercio Justo se ha implantado como movimiento comercial, ocupamos el penúltimo puesto en cuanto a implantación comercial, seguido solamente por Portugal. El Comercio Justo como movimiento está compuesto por unas 3.000 tiendas a nivel europeo, llegando a unos 70.000 puntos de venta diversos. El volumen comercial superó en 1997 los 8 millones de euros. Hay más de 50.000 personas voluntarias, otro censo da una cifra incluso de casi 100.000 personas, y unos 1.500 profesionales en esta causa solidaria. La cuota de mercado ha logrado importancia en algunos productos, a modo de ejemplo sirva el 3-5% medio de cuota de mercado para el café según país europeo. Es obvio que aquí estemos aún muy lejos de datos parecidos, pero tenemos que tener en cuenta que estas dimensiones europeas se levantan sobre un mayor grado de sensibilización en los consumidores. Añadido, debemos tener presente el hecho de que el Comercio Justo se empieza a implantar en Europa a partir de 1969, con la apertura de la primera Tienda de Comercio Justo en los Países Bajos, quiere decir recientemente. A pesar de este poco tiempo de vida podemos constar, con orgullo, que hoy hay unas 5 millones de personas, artesanos y campesinos, beneficiarios directos en los países más desfavorecidos. Aunque España, según versiones oficiales vaya bien, existe esta otra España donde los trabajadores ven peligrando su seguridad laboral y sus derechos laborales, económicos y sociales. Es entendible que en una coyuntura de aumento de precariedad laboral y de marginación social los trabajadores priorizan su propia seguridad laboral y socio-económica sobre la de trabajadoras t trabajadores del Tercer Mundo. Sin embargo, opino que es labor de los sindicatos intentar fomentar un mayor grado de sensibilidad y solidaridad más allá de las fronteras, y establecer vínculos solidarios y prácticos con los trabajadores del Tercer Mundo, ya que la problemática es la misma si bien se aprecia de forma mucho más aguda en el Sur. Sin lugar a duda. Se ha conservado, mucho más que en el centro o Norte de Europa, una cultura social y solidaria. El tejido social se demuestra más sano aún, la cultura del individualismo pronunciado no está tan arraizgada aún. Añadido a ello, al ser el sur geográfico y socio-económico de la Europa rica, y al vivir en propia carne la problemática de la riqueza concentrada y la pobreza extendida, con un aumento de exclusión social y económica, la sensibilidad es mayor. Según el censo del 1997 mencionado anteriormente, fueron más de 150.000 las personas diferentes que pasaron por las diferentes Tiendas de Comercio Justo, de las cuales casi la mitad conocía previamente la filosofía de estas tiendas. Un dato bien curioso es el perfil del cliente medio de las Tiendas de Comercio Justo, el cliente medio es una mujer de 20 a 50 años. Hay Tiendas de Comercio Justo en 14 Comunidades Autónomas, y se da la mayor concentración de estas tiendas en la Comunidad de Madrid, seguido por el País Vasco, Catalunya, la Comunidad Valenciana, Galicia y Andalucía. En total, habrá más de 70 Tiendas de Comercio Justo repartidas por todo el Estado. El número de personas que compran está aumentando continúamente, pero es difícil saber sin censo actualizado si ello es debido al aumento de puntos de venta, al mayor grado de sensibilización, o de fidelización, a la buena calidad de los productos, o a otros factores desconocidos. Intuimos que el mayor grado de sensibilización es el factor determinante.
El grado de fidelización en el Comercio Justo es sumamente alto. La persona que ha comprado un producto de Comercio Justo una vez suele repetir. El consumidor "perfecto" que podríamos denominar consumidor responsable es el consumidor que demanda y valora la calidad social y ética de los productos. Y da la impresión que el consumidor responsable está "en auge", los consumidores demandan cada día más mayor información de la procedencia social y medioambiental de los productos. Lamentablemente, no hay muchos productos en el comercio tradicional aún que tengan la calidad social como ingrediente intrínseco y prioritario. Este elemento es justamente el elemento diferencial del Comercio Justo, y el consumidor sabe valorar esta calidad ética y social. Esta es la receta que ha conseguido un grado tan elevado de fidelización entre los clientes. En una Tienda de Comercio Justo podemos encontrar cerca de 1.000 productos artesanales diferentes, desde instrumentos musicales, juguetes, textil hogar, ropa, balones de fútbol, cerámica, utensilios domésticos, y un largo etcétera de artículos de decoración y de regalo diversos, aparte de productos alimenticios selectos como pueden ser el café o té, chocolates, cacao, aperitivos dulces y salados, diferentes licores y hasta turrón estas navidades. En fin, hay que ver, tocar y probar estas pequeñas obras de arte. El concepto de caro – en su uso cotidiano – es un concepto muy simplista, referiéndose meramente al valor monetario. ¿Lo barato no saldrá caro a alguién? ¿A la mujer artesana o campesina, al niño trabajador, al hombre cosechador o recolector? Remito, otra vez, a la calidad social de los productos como componente intrínseco del precio, elemento que en el mercado consumista no se suele contemplar como componente del precio. Esta calidad social lógicamente es un valor añadido en origen, y este valor hay que pagarlo. La justicia social tiene su precio. Si tenemos en cuenta este elemento diferencial de la justicia y la ética, elementos intrínsicos de los productos de Comercio Justo, no hay lugar a duda de la relación calidad-precio excelente. Es nuestra obligación saber transmitir este mensaje y estos valores al consumidor. Aún así, tengo la firme convicción de que incluso el Comercio Justo está infravalorando la mano de obra, ahora bien, si lo pagara con un criterio de justicia absoluta (concepto imposible de definir, utopía imposible de alcanzar), los productos no serían ni mínimamente competetivos a niveles internacional. Si queremos lograr mayor coherencia entre nuestras pequeñas utopías y convicciones por un lado y la realidad de los países del Sur socio-económico por otro lado, tendremos que acostumbrarnos a valorar de forma más justa la mano de obra del Sur (y del Norte), y más justo significaría una subida de costes muy interesantes, una subida muy por encima de lo que incluso el Comercio Justo está pagando en estos momentos. Esta meta debe ser nuestro horizonte aunque veamos peligrando nuestro propio bienestar. La última palabra la tendrán el productor y consumidor, en fin, nosotras y nosotros. La Coordinadora de Organizaciones de Comercio Justo se constituye en el año 1996, y cuenta hoy con 26 organizaciones miembros. Sin información y sensibilización el Comercio Justo es impensable. La información sobre los grupos productores, las condiciones socioeconómicas y laborales, la transparencia informativa y la sensibilización acerca de un consumo responsable son los pilares sobre los que se levanta el Comercio Justo. El mero hecho de comercializar sin labor de sensibilización e información transparente sería un acto mercantil más, aprovechando el elemento diferencial de la ética y la solidaridad como elementos puramente de marketing, valores éticos instrumentalizados para fines mercantilistas. Un gran peligro, marketing solidario, o marketing con causa son y deben ser dos palabras que no casan. Por parte de algunas instituciones públicas, organismos de cooperación internacional, tanto estatales como autónomas y municipales, ha habido apoyo a diferentes programas de sensiblización y campañas sobre el Comercio Justo y consumo responsable. Sin lugar a duda, un buen comienzo, aunque creemos el Comercio Justo como vía innovadora de Cooperación Internacional y vía generadora de empleo digno en el Sur se merece aún mayor reconocimiento público, y apoyo práctico, en la línea de la resolución del Parlamento Europeo que insta a los gobiernos nacionales a prestar especial apoyo a esta vía de cooperación internacional. Igualmente, cabe mencionar que algunos ayuntamientos han aprobado declaraciones municipales (en pleno) a favor del Comercio Justo, como es el caso de Córdoba, una declaración, aprobada en pleno, y por unanimidad. En la cooperación internacional y el Comercio Justo los intereses partidarios no tienen cabida. Quisiéramos aprovechar este espacio para instar a nuestro ayuntamiento a actuar en la misma dirección. Y para terminar lanzar algún mensaje positivo, por ejemplo.... ..... un mensaje de ánimo, el Comercio Justo es posible, la pequeña utopía es posible. Es real, no es un camino de rosas pero es una labor sumamente gratificante. .....quisiéramos agradecer a nuestros colaboradores, al interés que demuestran los medios,.... este medio,... esta institución, .... ..... no debemos olvidar el esfuerzo tan extraordinario que se lleva a cabo día tras día en todas las Tiendas de Comercio Justo, contando con el apoyo incesante de tantísimas personas voluntarias. Sin ellas, el Comercio Justo no estaría hoy donde está, implántandose con fuerza. ......en el nombre de los pequeños productores quisiéramos agradecer a los consumidores por el apoyo que están prestando, y su solidaridad manifesta....
Fuente: Extracto de una entrevista aparecida en la revista El Tiempo, diciembre 1999 (entrevista con Carola Reintjes), adaptada para este manual.
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