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Guía de acciones
y proyectos de sensibilización

Esquema orientativo de iniciativas/proyectos de sensibilización sobre Comercio Justo y Consumo Responsable

Cualquiera puede llevar a cabo una iniciativa de este tipo si tiene interés y mide bien sus posibilidades. Para ello, tendremos que tener muy claro qué es lo que queremos transmitir y a quiénes nos vamos a dirigir, medir nuestras capacidades y recursos, buscar las mejores opciones e identificar la vía óptima para hacer llegar nuestros mensajes. Si conseguimos aclarar estas premisas lo demás será mucho más fácil, incluso enfrentarnos a un formulario y, si fuera necesario, a una convocatoria pública. Empecemos a intentar responder a las siguientes preguntas:

¿De dónde partimos?, ¿en qué nos basamos?.

Si, por ejemplo, nuestra iniciativa de sensibilización quiere poner de manifiesto unas relaciones laborales injustas y abusivas que implican explotación de mano de obra, trabajo infantil, degradación medioambiental, mal uso de los recursos naturales o unas relaciones políticas y económicas desiguales, tendremos que hacerlo de manera que se pongan de relieve las consecuencias de todo ello en nuestro entorno más cercano e inmediato. Mostrar con claridad cómo repercuten nuestros hábitos de vida, producción y consumo en todo ello, de qué modo contribuimos a perpetuar eso que consideramos injusto y cómo hacer que cambien las cosas en nuestro contexto más próximo. Habiendo respondido a estas preguntas, ya tenemos resuelto el contexto y la justificación de nuestro proyecto. Quedan expuestos los motivos de la conveniencia de llevar a cabo nuestra acción.

¿ A quiénes nos vamos a dirigir?

¿Vamos a responder a la demanda de un colectivo o actuamos por iniciativa propia?. Si vamos a responder a una demanda la cosa resulta mucho más sencilla. Pero sea o no así, siempre conviene buscar alianzas e implicar desde un principio a las personas a quienes nos dirigimos.

Podemos dirigirnos a estudiantes o profesores de centros de enseñanza, asociaciones juveniles, vecinales, culturales, recreativas o de consumidores, comerciantes o amas de casa, etc. pero contando con estos grupos previamente. Es mucho más fácil trabajar en alianza con ellos y para ellos, que pretender dirigirnos a la población en general. En este último caso, únicamente si contamos con grandes medios se verán cumplidas nuestras expectativas. Teniendo claro quiénes son l@s destinatari@s de la acción y si conseguimos implicarles, quedará casi garantizado el éxito de la intervención.

 ¿Qué queremos contar y transmitir?

Aquí hemos de poner en orden las ideas centrales y sistematizarlas delimitando bien los contenidos. Si hemos conseguido implicar a l@s destinatari@s, tendremos que consensuar con ellos los temas que sean de su interés y priorizar. A lo mejor no conseguimos abarcar todo lo que quisiéramos, ni cambiar hábitos y actitudes radicalmente, pero tampoco podemos pretenderlo por grande que sea nuestra iniciativa, únicamente podemos contribuir a ello. Si conseguimos definir a grandes rasgos a qué contribuye nuestra iniciativa, tendremos el objetivo general. Después hemos de pensar en términos más modestos y a nuestro alcance el fin inmediato que pretendemos conseguir con el proyecto, y ese será el objetivo específico que nos marquemos.

Para hacer operativos estos objetivos, hemos de pensar en los resultados, productos o servicios que intentamos obtener y que se alcanzarán con la programación de las actividades concretas que consideramos más apropiadas para lograr esos resultados y objetivos. Es un razonamiento en cadena, que va de lo más general y abstracto a lo más particular y concreto.

 

¿Cuándo empezamos?

Es de gran ayuda programar todas las actividades unos tiempos determinados y mostrar la secuencia calendarizada y gráficamente en lo que se llama cronograma de actividades. A continuación un ejemplo de cronograma de actividades:

 

Año: MMIX / mes o semana

10º

11º

12º

Coordinación de actividades

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Diseño y edición de campaña

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Difusión convocatoria / campaña

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Preparación/edición de materiales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Evento A

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Evento B

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Seguimiento y evaluación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Elaboración de informe y memoria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 ¿Cómo hacerlo llegar a la gente?

Hemos de procurar no abrumar a la gente con conceptos abstrusos y baterías de datos numéricos que difícilmente podemos integrar. Esa información puede estar disponible para quienes ya tengan un interés definido, pero antes de eso hemos de conseguir despertar interés. Para ello hemos de animar, facilitar, motivar, vivenciar, dando a conocer el tipo de procesos que denunciamos o defendemos, a partir de ahí, inducir a la reflexión a través del diálogo y el debate de manera dinámica y crítica, confrontando experiencias, propuestas e iniciativas, abriendo vías para implicarse y participar activamente y, sobre todo, posibilitando la introducción de pequeños cambios en los hábitos cotidianos.

Cuanto más pormenorizado, sistematizado y medido tengamos este proceso, cuanto más rica y ordenada tengamos la información, los recursos que vamos a utilizar y los contenidos que consigamos reunir, menos margen dejaremos a la improvisación y mejor podremos dosificar esfuerzos, reorientar el enfoque, adaptarnos a nuestr@s receptor@s, recoger sus intereses y sugerencias, encajar con serenidad sus críticas y someternos a evaluación. Si por cualquier motivo no podemos asumir estas funciones, habrá que buscar a personas que reúnan un perfil adecuado e implicarlas desde un principio si nos fuera posible.

Dejar poco margen a la improvisación no significa que tengamos que ser inflexibles y tenerlo todo controlado, tampoco se trata de eso. Se trata de prepararnos para estar en condiciones de afrontar las expectativas que hemos generado cómodamente, con seguridad y soltura, admitiendo públicamente, si fuera necesario, limitaciones, carencias y hasta defectos, que de todo habrá (eso puede llegar a desarmar a posibles resistencias). Ni lo sabemos todo, ni estamos en posesión de la verdad absoluta, ni tenemos certeza alguna de que exista. Nadie es perfect@. Así que, si no podemos dominar todos los temas, ni estamos en condiciones de hablar de todo, invitemos a alguna persona experta a que lo haga.

Por otro lado, tan importante es adaptar el mensaje a l@s receptor@s como el canal que utilicemos: ambos tienen que ser coherentes y converger hacia el cumplimiento de los objetivos marcados. Por ejemplo, si para organizar en nuestra localidad un debate o una jornada informativa sobre cómo incide en el medio ambiente y la población del Caribe la producción de plátano y banana, hacemos una tirada de 5000 trípticos y carteles a todo color en papel couché en los que, además, figura como sponsor una transnacional frutera tipo Dole, Monsanto, Chiquita, Nestlé,... Ya os habreis dado cuenta de que estaríamos cayendo en una manifiesta contradicción y nuestra convocatoria tendría muy poca credibilidad.

Un cartel o un folleto bonito no tiene porqué ser más caro, tampoco tiene caducidad, aunque haya cumplido su finalidad inmediata. Cuando está bien hecho y gusta, la gente lo guarda y a lo mejor hasta lo utiliza para decorar un rincón. Echándole imaginación, nuestro mensaje puede ser más perdurable si conseguimos dar una utilidad al soporte en que lo pongamos en circulación. Podemos hacer muchas otras cosas además de trípticos y carteles: calendarios de bolsillo, de mesa o pared, abanicos, portalápices, cajas plegables, pequeñas agendas, juguetitos recortables o plegables, libretas para notas, móviles, postales, farolitos,...

Pero no se olvide mantener siempre presente el objetivo marcado, tener siempre en cuenta a quiénes nos dirigimos y con que recursos.. Lo demás, aunque pueda parecer muy complicado, es cuestión de echarle sentido común, creatividad y saber medir. Sabemos mucho más de lo que nos parece.

Un ejemplo: ¿a quién se le podría ocurrir organizar una jornada de mesas redondas para sensibilizar al grupo infantil sobre el trabajo infantil?. Para algo así, siempre trataríamos de implicar primero a sus madres, padres, profesor@s. Podríamos poner como reclamo un partido de fútbol entre, pongamos por caso, madres y padres, profesor@s, o entre los niños, aprovechando este marco para contarles cómo, dónde y quienes fabrican los balones y las zapatillas de fútbol,... y no acabar llorando sino jugando con balones y merendando galletas y chocolate de Comercio Justo.

 Todo esto es la metodología, tan importante como los contenidos y mensajes en cualquier proyecto de sensibilización. La metodología, además de poner el rigor, ha de ser el elemento animador y motivador. Conviene conocer y tener siempre presente el Código de Conducta de imagenes y mensajes a propósito del Tercer Mundo elaborado por el Comité de Enlace de las ONGDs de la Unión Europea.

 

¿Qué cosas necesitamos?

Imaginemos que la propuesta es aceptada y anticipemos todos los escenarios que se pueden dar, reuniendo todos los elementos puestos en funcionamiento y haciendo recuento de todo lo necesario: contratar personal o servicios, recabar apoyo de gente voluntaria, lugares de trabajo, espacios de encuentro y reuniones, herramientas como un ordenador, teléfono, material de oficina, desplazamientos o viajes y todo lo que sea necesario para poner en funcionamiento las actividades, desde fotocopias, edición de materiales, etc...

Cuando tengamos hecho el recuento de todo, hagamos balance de lo que ya está disponible o al alcance y de lo que nos falta. Valorizarlo todo con detalle, pedir precios, buscar tarifas,... Intentemos cuantificar en moneda todo, incluso dedicación de trabajo voluntario o recursos disponibles como locales cedidos, ... Estudiemos la posibilidad de recabar los recursos que nos faltan a través de contribuciones de los destinatarios, prestación de servicios, organizando una fiesta, ... de manera que impliquemos a la gente en ello y que ello sirva además como elemento de difusión y sensibilización.

 

 ESQUEMA DE PRESUPUESTO

Reunamos todo ello y elaboremos un presupuesto siguiendo aproximadamente el ejemplo que viene a continuación:

 

PARTIDAS

APORTACIÓN PÚBLICA

APORTACIÓN PROPIA

OTRA APORTACIÓN

TOTAL APORTACIÓN

COSTES DIRECTOS

 

 

 

 

 Equipos y suministros

       

 - 1 ordenador

       

 - 1 impresora

       

 - material de oficina

       

 Locales

       

 - oficina

       

 - sala para encuentros

       

 Personal

       

 - 1 jornada parcial

       

 - 4 voluntari@s

       

 Viajes, dietas y estancias

       

 - 16 desplazamientos

       

 - 4 reuniones interasociativas

       

 Funcionamiento

       

 - correo, envíos, mensajería

       

 - fotocopias

       

 - edición de materiales

       

 TOTAL COSTES DIRECTOS

 

 

 

 

 COSTES INDIRECTOS*

       

 - Administración y gestión

       

 - Identificación y evaluación

       

 TOTAL COSTES INDIRECTOS

 

 

 

 

 TOTAL GENERAL

 

 

 

 

 

* Los costes indirectos son los gastos de gestión y administración que acarrea el proyecto en sí, se calculan a partir del total de costes directos y nunca deben sobrepasar el 10% de estos.

Leyenda: Nos conviene empezar rellenando la columna de "aportaciones propias", continuar por "otras aportaciones" y, sólo para aquello que no consigamos reunir por estos medios, buscaremos acceder a la financiación pública a través de una subvención o convenio, de modo que dejaremos la columna de "aportación pública" para el final. Quizá sea interesante aclarar el apartado de gastos de "funcionamiento". Son aquellos gastos que van a acarrear las acciones concretas propuestas, los productos o servicios que vamos a suministrar con el proyecto, lo que hace posible que se ponga en marcha y funcione.

¿A que organismos nos podemos dirigir para buscar más apoyos?

A nuestro ayuntamiento, comunidad autónoma, diputación,...

A sus servicios de educación, juventud, consumo, participación ciudadana, cooperación o voluntariado. La información debe ser transparente y estar disponible para la ciudadanía. Puede que estos organismos establezcan convocatorias públicas para subvenciones con unas fechas, formularios y bases generales en donde se definan unos criterios y prioridades, puede que las convocatorias no estén tan formalizadas y sean más flexibles o que las subvenciones se canalicen mediante convenio. En cualquiera de estos casos, conviene un acercamiento con l@s responsables, una entrevista para presentar la iniciativa y explorar las posibilidades de que sea apoyada. También conviene darse a conocer al Consejo de Cooperación si lo hubiera.

En caso de que nos encontremos con unas condiciones y un formulario complejo, aunque nunca deben ser lo más importante, debemos enfrentarlos como herramientas que nos ayudan a sistematizar nuestra propuesta y hacerla operativa. Si necesitáis más orientaciones, consejos o apoyo, buscadlo en alguna ONG próxima y de probada experiencia, estamos a vuestra disposición.

Os animamos a intentarlo, desde vuestra localidad. Además de todo el trabajo y rigor que haga falta, nunca sobrará toda la suerte que os deseamos.